jueves, 9 de junio de 2011

IRUNE JIMENEZ ORBEA en Blackbox

Imágenes sobre una ficción construida

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La artista Irune Jiménez Orbea (Bilbo, 1976), licenciada en Bellas Artes por la UPV/EHU, presenta en la galería Black Box de Bilbo la serie de fotografías “Un abismo de lo cotidiano”.

Black Box es una pequeña galería, dedicada en exclusiva a la fotografía, que dirigida por Ignacio Fernández “Teio” abrió sus puertas tímidamente a finales de 2010 en el degradado, pero emergente y activo barrio de San Francisco. Es un esfuerzo loable –crear un nuevo espacio para éste medio que muy pronto cumplirá 200 años– para el que el coleccionista privado de arte aún muestra absurdas reticencias en el momento de decidir la adquisición de una obra.

Las fotografías de Orbea, magníficamente presentadas sobre dibond y metacrilato a un tamaño de 120 x 80 cm, representan situaciones cotidianas con la pantalla del televisor como protagonista.

Hiroshi Sugimoto fotografía una película de cine completa con su cámara fotográfica haciéndola desaparecer. En la fotografía la pantalla cinematográfica aparece en blanco. De igual modo las imágenes de la pantalla televisiva de la artista bilbotarra han sido devoradas las unas por las otras presentando un blanco brutal que quema la propia imagen. Contemplando esta serie fotográfica viene a mi mente el recuerdo del filme “Videodrome”, de David Cronenberg, donde la televisión ejerce una seducción hipnótica sobre el espectador atrapándolo. Los personajes de las fotografías de Irune J. Orbea parecen estar justo en la fase previa.

A la manera del canadiense Jeff Wall en “Un abismo de lo cotidiano”, la artista ha realizado una minuciosa preparación de escenarios y actores. El resultado tiene un buscado carácter teatral. Todo es atrezzo. Para confirmar esta teoría, junto a la serie de fotografías, Orbea a colgado otra, impresa sobre lona y casi a modo de telón, que nos habla de su misterio. Un plató de fotografía donde están dispuestos focos, pantalla, escalera y donde incluso aparece la propia fotógrafa. Un trabajo fotográfico con una fuerte conexión teatral.

Txema Agiriano

publicado originalmente en Gara el 9 de junio 2011

miércoles, 4 de mayo de 2011

PABLO MILICUA


El collage artístico del Museo Efímero bilbaino de Pablo Milicua

Título: «El Museo Efímero de Bilbao».

Artista: Pablo Milicua, con las aportaciones de más de veinte artistas.

Fecha: Hasta el 27 de mayo 2011.

Lugar: Windsor Kulturgintza, Bilbo.

Pablo Milicua (Bilbo, 1960) ha utilizado su exposición en Windsor Kulturgintza de Bilbo para crear algo inusual. Es lo que él ha llamado «El Museo Efímero de Bilbao» del que se ha erigido director y donde han participado más de veinte creadores.

El artista es conocido especialmente por sus meticulosos collages de extraños paisajes imaginarios que entroncan con El Bosco y Brueguel, su pasión por lo kitsch y sus esculturas realizadas a partir de pequeños objetos rescatados de la basura en cercanía estética con Kippenberger, Franz West y, especialmente, Mike Kelley, en su serie «Memory Ware Flat».

Pablo Milicua hace aquí un doble juego. Por un lado, en su papel de comisario de una colectiva y, por otro, como director y artista creador, ha utilizado las obras de los artistas participantes como si fueran las piezas con las que compone sus collages y sus esculturas. Material de trabajo con el que construir la obra que ahora nos ofrece.

Actualmente residiendo en Madrid, Milicua tuvo ya dilatada experiencia en la creación y comisariado de exposiciones cuando dirigió su propia galería en la calle Correría de Gasteiz. Se llamó Casa Ubu, en evidente homenaje al padre del teatro del absurdo Alfred Jarry, precursor también del surrealismo y el dadaísmo. Quienes la conocieron la recuerdan con nostalgia.

En 1998 comisarió la exposición colectiva «Mutantes del Paraíso», en la Sala Amárica del Museo de Bellas Artes de Gasteiz. Planteada como una feria de las maravillas (o de los horrores), fluctuaba entre formas de wunderkammer, freak show y circo, teniendo como eje las ideas de objeto, colección y autorretrato. El «Museo Efímero de Bilbao» tiene en aquella su semilla, con la diferencia notable de que ahora el estribillo es la ciudad de Bilbo.

Para su proyecto Folk Archive, los británicos Jeremy Deller y Alan Kane, coleccionan arte popular británico, obras realizadas por artistas no profesionales. Mediante su archivo popular realizan una visión crítica hacia su país y el mundo del arte cargada de humor e ironía a través de objetos que, de no ser por Deller y Kane, jamás habrían entrado en los museos y galerías. «El Museo Efímero de Bilbao» posee grandes nexos con Folk Archive. A diferencia de Deller y Kane, Milicua trabaja mayoritariamente desde el arte «oficial», ya que, para crear con ironía y humor su visión escéptica del Bilbo post-Guggenheim, ha utilizado obras que sí están en el mercado del arte, pero que quedan totalmente a merced de su idea. De esta manera, mediante su disposición, una escultura de Oteiza ha cambiado su papel de escultura venerable a objeto decorativo.

Se podría visitar la exposición como una colectiva en homenaje a Bilbo. Podemos sorprendernos con las fotografías de personajes anónimos del Bilbo de los ochenta de Uribarri, seguir con interés el vídeo de la recreación del ascensor de Begoña de Txuspo Poyo o admirar la obra de reconocidos artistas como Carmelo Camacho, Morquillas, Roscubas, Sonia Rueda, Mabi Revuelta, etc. Aún así, el bacalao seco que preside el fondo de la sala, como si de un cristo se tratara, nos ayudará a volver a la realidad de este museo bilbaino.

Txema Agiriano

Publicado originalmente en Gara el 21 de abril de 2011

Pablo Milicua

Fernando Biderbost
Pablo Milicua
Jorge Oteiza
Felipe Uribarri

martes, 12 de abril de 2011

El intervalo luminoso


Instalaciones y transgresión

La exposición El intervalo luminoso sorprende en el Guggenheim con numerosos elementos transgresores e instalaciones de magnas dimensiones. Un recorrido atendiendo al arte más vanguardista con piezas realizadas desde mediados de los años 80 hasta ahora mismo. El cuerpo humano en los moldes y representaciones con excrementos y entrañas en la obra de Kiki Smith. Las inquietantes piezas realizadas a partir de moldes de Rachel Whiteread nos hablan del recuerdo y la memoria de los que ya no están entre nosotros. Mark Dion y Robert Williams crean dos armarios vitrina que comparan la cosmología de los alquimistas Ramón Llull y Robert Fludd. En sus columnas realizadas en malla de cuchillas, Kendell Geers, utiliza como referencia la novela de Joseph Conrad “El corazón de las tinieblas” un descenso a los infiernos y una crítica al imperialismo. Damien Hirst muestra su reflexión sobre el amor The Lovers materializada en tarros de vidrio con vísceras de vaca y un recuerdo a Francis Bacon con la instalación The Asthmatic Escaped. Hay que penetrar en la instalación de Annette Messager, para recoger la metáfora que nos lanza la artista a propósito del camino a recorrer de la inocente infancia a los conflictos de la edad adulta. Sorprenderá la instalación de la keniata Wangechi Mutu. Una obra con marcas de tiros, pelo en el suelo que se engancha en nuestros pies, pieles de animales y vino derramado. La humorística instalación del alemán John Bock nos lleva al mundo del cómic. Está basada en el propio film que se proyecta en la sala, una paródica road movie.

Una de las salas recoge la obra de algunos de los artistas más transgresores y rompedores de tabúes de la muestra. Es aquí donde encontramos también las únicas pinturas de la exposición con Martin Kippenberger o los cuadros con excrementos de elefante de Chris Ofili. En ésta sala tiene también su hueco las reflexiones sobre sexo y genero de la británica Sarah Lucas. Cabeza de tomate, el Mr Potato de Paul McCarthy, que incluye agujeros en sexo y ano para insertar las piezas intercambiables se ha convertido en la mascota de la exposición. Destaca también el crítico retrete con altavoces de Mike Kelley. La muestra ha querido incluir la obra de algunos artistas griegos como la instalación Body Milk de Alexandros Psychoulis, o la performance de Georgia Sauri que pudimos ver el pasado sábado. Nadie debería abandonar ésta exposición sin dedicar el tiempo necesario a visitar las cuevas que ha creado Thomas Hirschhorn. Sólo ésta pieza bien merece la visita.

Txema Agiriano

Zuhar Iruretagoiena

«No puedo elegir lo mejor, porque lo perfecto me elige a mi»

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Zuhar Iruretagoiena

Ganadora del Certamen de Artistas Noveles de Gipuzkoa

Esta joven artista (Zarautz, 198) es licenciada en Bellas Artes por la UPV/EHU y tiene un Master en Artes Digitales en la Universidad Pompeu Fabra (IUA/UPF) de Barcelona. Hace pocos días consiguió el prestigioso primer premio de Noveles de la Diputación de Gipuzkoa y, entre otros galardones, cuenta con el primer premio Caja Madrid Generación 2008 y el primer premio Ertibil 2009 de la Diputación de Bizkaia.

Txema AGIRIANO | BILBO

En su 54 edición, el primer premio del certamen de Artistas Noveles que cada dos años organizan la Diputación de Gipuzkoa y Kutxa ha sido otorgado a Zuhar Iruretagoiena. Junto a las Becas de Creación Artística -esta artista obtuvo una en 2004-, este concurso ha sido la principal plataforma y estímulo a la creación para los jóvenes de este herrialde. Hasta el 14 de mayo puede visitarse en el Koldo Mitxelena de Donostia la exposición correspondiente a esta edición, que presenta las obras de los quince artistas seleccionados. Zuhar, paralelamente, expone en solitario hasta el 3 de mayo en la Torre de Ariz de Basauri.

¿Qué ha supuesto para usted ganar el primer premio?

Exponer en una sala como la del Koldo Mitxelena siempre es agradable, porque es un espacio donde las piezas se pueden ver adecuadamente y porque le tengo un cariño especial al espacio que me ha regalado buenas exposiciones en estos años. También es agradable recibir un premio de 7.000 euros (5.950 con retenciones), que le permite a una poder seguir desarrollando sus proyectos y no tener que preocuparse tanto por la subsistencia, y aprovechar su tiempo en hacer aquello que le apasiona, el arte. La exposición va a ser itinerante y esto la hace más interesante, ya que al final para lo que trabajamos es para que nuestro trabajo se muestre y no quede olvidado en un almacén.

¿Se había presentado con anterioridad a este certamen?

La verdad es que sí (risas). Me presenté por primera vez hace ocho años y no fui seleccionada. Hace cuatro lo volví a intentar y tampoco. Pero, paradojas de la vida, con la pieza que había presentado a Noveles, gané el premio de Caja Madrid. Así que, como dice la filosofía del Tao: «No puedo elegir lo mejor, porque lo perfecto me elige a mi».

Trabaja diferentes disciplinas artísticas como el vídeo, la fotografía, la escultura... ¿Por qué se decidió por esta obra?

«Gazte, zoriontsu eta burugabe... ziur aski» (Joven feliz y alocada... seguramente) es una pieza en la que me empiezo a reconocer con mi manera personal de entender y hacer el arte. Por eso la elegí. Por otro lado, también está la cuestión práctica: esta pieza es bastante autónoma, al contrario que algunas de mis esculturas, en las que el montaje es una tortura y el transporte un suicidio.

Descríbanosla.

Después de la exposición individual de Bilbaoarte, me sentía muy vacía, como si hubiese hecho una catarsis total y no encontrase qué decir nuevamente. Por eso elegí pintar... porque odio pintar, no disfruto y además no entiendo esa manera de representación. Así que me obligue a pintar cuadritos al óleo sin ninguna pretensión. Al terminar, los miraba y me reía del sinsentido. Así que, de repente, se me ocurrió que mediante mecanismos de generar discurso y significante podría hacer que funcionasen como pieza, que no como pintura. Para ello me aventuré a hacer que otras personas hicieran algo con los cuadros. Pedí a ocho artistas que eligieran un cuadro y lo colgasen en la pared. En el proceso, me enamoré de lo que ocurría. El título de la obra se refiere a todas las mujeres que pretendemos darnos, mostrarnos y aportar algo a la vida. En definitiva, a las que nos llaman locas por querer cambiar a poquitos las cosas, tener ideales y no claudicar sobre lo establecido.

Recientemente ha viajado a México y de ahí se ha traído la obra que presenta en Basauri.

Estaba de vacaciones con una compañera y, a pesar de plantearnos el viaje más de mochileo, acabamos yendo a ver algunas de las cosas típicas. En estos lugares me empecé a fijar en los turistas, en sus pautas y rituales. Me parecía interesante y gracioso ciertas cosas que hacían, que para mi eran absolutamente un sinsentido. Pensé que trabajar con eso en una serie fotográfica, que es una reflexión sobre el ego, sobre esa necesidad que tenemos de imponer nuestra presencia en el espacio, sin darnos cuenta que esa acción lo único que hace es estropear lo bonito de la vivencia, del lugar... Esa imposición de uno mismo estropea el paisaje, porque la fotografía se ve forzada y no se representa bien ni el retrato de uno mismo ni el paisaje.

Zuhar, de vacaciones en el país azteca: ella estuvo allí

Hasta el 3 de mayo, la sala de exposiciones de la planta baja de la Torre de Ariz en Basauri acoge «I was there» (Yo estuve allí), una muestra compuesta principalmente por 19 pares de fotografías que tiene lugar tras unas recientes vacaciones de Iruretagoiena en México.

Creadora infatigable, ha utilizado este tiempo de relajo como motivo. Se nos muestra un sitio de interés turístico, con y sin la presencia de la turista protagonista, la propia artista. Una reflexión en torno a la necesidad que siente el viajero de hacer suyo el lugar que visita. No sólo no nos basta con guardar la experiencia en nuestro recuerdo, también insistimos en capturarla, mediante una artilugio tecnológico que nos da más fiabilidad, pues nuestra memoria es frágil.

Para constatar que nuestra presencia en aquel lugar especial fue una realidad, el turista insiste en retratarse con él. La fotografía es la prueba. Yo estuve allí.

T. A.

Publicado originalmente en Gara el 10 de Abril de 2011

lunes, 28 de marzo de 2011

Pornoterrorismo


Pornoterrorismo

Si le interesa el postporno, la práctica queer y el transfeminismo; si echa de menos el blog girlswholikeporno, si lee a Helen Torres, María Llopis y a Itziar Ziga, si le interesan las performances de Annie Sprinkle, si siente adicción por los pornolabs, no dude en acercarse a éste libro. Diana Junyent Torres (Diana Pornoterrorista), poeta y performer inconformista, actualmente afincada en Barcelona nació en Madrid en 1981 hija de unos padres ácratas y ateos. Ellos criaron una criatura libre, buena, generosa, inteligente y amante de la belleza que suelta en el mundo, como descubriremos leyendo su libro, se convirtió para muchos en un monstruo.

En 1999 se subió por primera vez a un escenario. Como Shock Value y junto a Pablo Raijenstein performeó durante tres años y fue en 2001 donde apareció el término pornoterrorismo aplicado a la última de las performances que hicieron juntos. Diana decidió marcharse a Barcelona, donde comenzó a recitar poesía. Ofrecía recitales de pornopoesía lésbica y recitales con anti-striptease -donde, en lugar de desnudarse, durante la actuación iba vistiéndose de hombre-. A partir de 2007 comenzaron sus performances pornoterroristas. En ellas se masturba, se introduce objetos, se clava agujas, se corre a chorros... y recita poesía mientras proyecta vídeos realmente fuertes.

Diana J. Torres es licenciada en Filología Hispánica. Últimamente se ha quitado el apellido Junyent y lo ha substituido por una «J.» porque casi nadie sabemos escribirlo ni pronunciarlo correctamente.

La editorial navarra Txalaparta, reconocida por su compromiso con la soberanía cultural e informativa de Euskal Herria, dentro de su colección Gebara dedicada a la literatura y al ensayo de escritores de todo el mundo ha apostado por sacar a la luz «Pornoterrorismo» siguiendo su premisa de ser altavoz de la creación literaria que pueda abrir caminos a la diversidad y ayudar a transformar la realidad. «Pornoterrorismo» no es sólo un ensayo, es un libro de carácter autobiográfico que nos habla de una persona, de su vida, de sus prácticas, de sus luchas y de sus opiniones. Historias de una exhibicionista, una persona que, de acudir a un especialista en Psicología o Psiquiatría, nuestra sociedad en su afán de cataloguizar definiría como «técnicamente enferma».

Una reflexión sobre las prácticas sexuales y la moral. A través de sus palabras vemos cómo una corrida femenina ya no es sólo un acto de placer, sino que puede ser también un acto terrorista. El pornoterrorismo es una forma de trabajar la sexualidad de una forma subversiva y guerrillera. A través de sus acciones trata de aterrorizar a un sistema heteropatriarcal que nos oprime. Sus armas son su cuerpo, su palabra y su rabia. En su libro anima al pornoterrorismo a aquellos a quienes toquen las narices las imposiciones morales, sociales y legales que el Estado, la Iglesia y en general la gente aplican sobre nuestro cuerpo y nuestra sexualidad. Se agradece que al final Torres haya incluido siete de su poemas, así como un completo listado con indicaciones de páginas web de personas a las que se siente cercanas en el pornoterrorismo.

Este es un libro, dice la autora, escrito para contarles a quienes jamás en la vida han abierto un libro de Michel Foucault, Judith Butler o Beatriz Preciado y no saben quién es Annie Sprinkle algunas cosas sobre la práctica queer y el postporno. Una llamada a romper tabúes.

Txema Agiriano

Publicado originalmente en Gara. 27 Marzo 2011


lunes, 28 de febrero de 2011

El futuro está en las redes


MODELOS DE POLÍTICA CULTURAL PARA LA REGENERACIÓN URBANA

El futuro está en las redes

La crisis económica afecta al mundo de la cultura y el arte. Nos encontramos en un momento en que el análisis de la situación y forma de actuar deben ser evaluados, valorando las oportunidades, no sólo por los políticos sino por todos los agentes culturales. Nuestra tradición de asociacionismo, coperativismo y movimiento social pueden ser una fortaleza.

El arte y la cultura se presentan hoy como los grandes generadores de riqueza y motores de regeneración urbana. Los planes económicos a nivel mundial ven en las industrias creativas la salvación económica de las ciudades postindustriales. Estos planes incluyen la construcción de museos, centros de arte y la creación de distritos creativos con el fin de aprovechar sinergias y configurar sectores y ciudades competitivas en materia creativa.

El discutido experto en crecimiento económico Richard Florida afirma en sus best-sellers para la regeneración urbana que en las áreas metropolitanas donde hay acumulación de creatividad hay potencial económico. Florida mide éste grado de creatividad principalmente a través de tres índices. De forma muy resumida podemos decir que el “bohemian index” define en que medida las personas estudiadas se guían por el dinero, el “diversity index” mediría el grado de tolerancia y el “gay index” el número de población gay. A mayor concentración de éstos índices habrá un mayor potencial económico. Una población creativa formada por gays, artistas, músicos y personas que utilizan en su trabajo las tecnologías de la información supone un interesante potencial para la ciudad que ve en las industrias culturales un medio de regeneración. Se propone como motor de la economía a personas que no se mueven por el dinero, sino por hacer lo que les gusta, lo que entendemos por trabajar “por amor al arte”. Este tipo de personas dueñas de pequeñas empresas creativas, a veces unipersonales, son motor y necesitan como clientes de las grandes industrias culturales como pueden ser el cine, la música y la televisión. Un caso paradigmático en éste sentido es el programa “Creative Nation” llevado a cabo en Escocia a través del Consejo de las Artes Escocés.

Todos estos planes naturalmente sustentas lógicas críticas. Con ellos se trata en definitiva de utilizar la cultura como un recurso para potenciar entre otros la construcción, el turismo, los servicios, etc. Los agentes culturales no serán productivos para si mismos sino para la ciudad creativa que es quien obtendrá el beneficio final, mientras los primeros seguirán malviviendo “por amor al arte”. La renta básica universal es para algunos la solución a ésta situación.

Si hasta aquí hablamos de regeneración urbana a través de la cultura es importante también analizar los tipos de políticas culturales que siguen nuestros gobiernos. Básicamente los podríamos agrupar en tres tipos, aunque todos ellos puedan a la vez mezclarse y llegar a formar los unos parte de los otros. El primero sería la política que apoya la cultura únicamente con fines electoralistas y como motor económico y que tiene en la inauguración de centros culturales, muchas veces vacíos de contenido, su máximo esplendor. Política al servicio de las constructoras y del llamado turismo cultural que inventa bienales de arte y crea nuevos museos de arte contemporáneo hipotecando casi totalmente la posibilidad de otro tipo de proyectos culturales. En los últimos años se suman a ésta iniciativa la creación de centros de producción, un hecho lógico ante la saturación de museos y ante la actual primacía que hoy incluso museos y galerías de arte, dan a la producción frente a la mera exposición. Centros de producción que contribuyen a que el artista cree en mejores condiciones, pero nunca a salir de la precariedad.

El segundo tipo de política cultural es el tecnócrata. Se trata de un estilo totalmente dirigido a través de becas, ayudas, premios y planes estratégicos, donde todo está estrictamente marcado y donde el resultado es ya conocido antes de que nada acontezca. Un tipo de política que sirvió en los años posteriores a la dictadura pero que hoy a quedado obsoleto y por tanto debería renovarse.

El tercer y más interesante tipo de política cultural es el que estimula la participación de todos los agentes culturales propiciando el encuentro y las nuevas ideas. Se crean líneas generales donde se permita y estimula la participación. En éste caso las decisiones no van necesariamente de arriba abajo sino que pueden ir en cualquier sentido. Este tipo de política cultural es el que nos lleva a la innovación. En el se combinan múltiples variables. No se desdeña la repetición de procesos aprendidos siempre mejorándolos, pero se mira hacia el futuro. Se potencia la interlocalización, la salida de nuestras fronteras y el dar pasos en campos totalmente nuevos traspasando límites. En ésta política la creación de redes, alianzas y vínculos es fundamental, pero no es necesario que todos ellos lleven los mismos fines. Así se pueden trazar vínculos técnicos, otros con carácter comercial y por que no, también de carácter emocional ya que todos ellos influirán de forma positiva en el proyecto.

El entramado social actual ha cambiado gracias al impacto innovador de las redes sociales y así nuevas interacciones y aprendizajes recíprocos, muchos aun no estudiados, suceden cada día. Como afirma Charles Leadbeater, exasesor de Tony Blair en los planes británicos de industrias creativas materializados como Cool Britania, la participación, más que el consumo o la producción serán la llave organizativa de la sociedad futura. El futuro está en las redes.


Txema Agiriano

Publicado originalmente en Mugalari el 16 de Julio de 2010