miércoles, 20 de noviembre de 2013

Leo Königsberg

 














Leo Königsberg

Nacido en 1958 en Salzburgo (Austria)
http://www.factory-berlin.de/

 A los 9 años el pintor Leo Königsberg comenzó a estudiar música en el Mozarteum, el más famoso conservatorio de Salzburgo. Allí aprendió violín, piano y canto. Posteriormente estudió historia del arte y literatura en la universidad de aquella misma ciudad. Fue cantante y actor en el Landestheater de Salzburgo y asistente de dirección entre otros del famoso compositor y profesor Pierré Marietan. Dentro de sus estudios de nuevas músicas en el Mozarteum realizó una instalación con 12 cuernos de los alpes en diversos lugares de la ciudad de Salzburgo. Desde 1991 vive y trabaja como artista independiente en Berlin. A principio de los años 90 fundó la orquesta de Tiefenrausch y fue miembro fundador del grupo de artistas Tiefenrausch Ost donde participan artistas sonoros y visuales, performers y bailarines. Junto al aquitecto Hans Schmidt concibió el proyecto Factory-Berlin, un lugar de encuentro de artistas europeos con artistas de Europa del Este y hoy un lugar de encuentro para artistas de todo el mundo. Desde 2002 está implicado en el desarrollo del proyecto BATT.15 un espacio de arte en el distrito de Oberschöneweide en Berlin.

“Post industrial decease” (Deceso postindustrial) es el título de la serie de cuadros que Leo Königsberg nos muestra en Espacio AVAart.  En ellos retrata el declive industrial berlinés tras la caída del muro en 1989, momento en que Königsberg se afincaría en la capital alemana. Se trata de una pintura paisajista que tiene las fábricas –algunas abandonadas- como motivo, pero no se trata de una pintura triste o melancólica, sino el reflejo de una realidad.
Algunos paisajistas alemanes del siglo XIX ya prestaron atención a la industrialización y pintaron paisajes con fábricas. Así lo hizo Carl Flechen o también el británico Turner que en algunos de sus cuadros mostró el comienzo de la revolución industrial a través de las máquinas de vapor. Era una realidad del momento, no una visión crítica, y la pintura paisajista siempre ha buscado reflejar con afecto sus motivos. De la misma manera lo hace también Königsberg en sus cuadros. Pintor de la era post industrial, cuando la industria ha sido estigmatizada, principalmente por la explotación del trabajador y por su carácter contaminador del medio ambiente él refleja el declive de la revolución industrial, pero también el nacimiento, en lo que fueran antiguas industrias, de las fábricas de creación artística, movimiento en el que Leo ha participado activamente para su surgimiento. Antiguas factorías, almacenes y espacios industriales en desuso, son reutilizados como talleres de artistas, espacios de creación y laboratorios culturales apoyados por lo general en las nuevas tecnologías, donde se facilita el surgimiento de proyectos híbridos a raíz de la colaboración entre creadores de diferentes disciplinas. Es la evolución de una sociedad de carácter industrial a ese nuevo mundo del siglo XXI, la era de la información, que Leo refleja de una manera conciliadora y positiva. Un nuevo paisaje industrial y un nuevo mundo postindustrial 

Txema Agiriano. Texto publicado originalmente en el catálogo de la exposición inaugural de Espacio AVAart, Gijón. Diciembre 2012

jueves, 25 de abril de 2013

Sergej Dott en Espacio AVAart, Gijón


Sergej Dott

Nació en 1959 en Berlín (Alemania)
http://www.sergejdott.de

Sergej Alexander Dott nace en Berlín oriental, hijo de un pintor ruso y de madre austriaca. Con 17 años recibe formación como alfarero en una importante fábrica de porcelana berlinesa y posteriormente trabajará de ceramista en diversas empresas hasta el año 1983. Es entonces cuando comienza sus estudios de escultura en la prestigiosa Escuela Superior de Bellas Artes de Dresden y después, hasta 1988, en la también mundialmente reconocida Escuela Superior de Bellas Artes Berlin-Weißensee. Continuará sus estudios de ayudante del escultor y ceramista Baldur Schönfelder en la universidad de Berlín y más tarde, hasta 1991, en Viena junto a Alfred Hrdlicka. Desde entonces trabaja como artista independiente en Berlín. En 1995 vivió durante seis meses en Japón y, en diferentes épocas, realizó viajes de estudios y de creación por Venezuela, Rusia, Polonia, Francia, Croacia, España, Cuba, Tailandia, México, Ucrania y Estados Unidos. En 2005 fue nombrado maestro del arte ruso. 

En 1999 se hace conocido gracias a una instalación en el distrito berlinés de Prenzlauer Berg. Unas vacas tridimensionales, de color rosa, pastaban sobre una fachada de una casa de pisos pintada de color verde. Las vacas eran iluminadas con luz negra por las noches. Una muestra de su irónico humor, directamente heredado del arte pop, que marcará el estilo de Dott en los siguientes años.

En 2003, por encargo de la Daimler-Chrysler, instala 80 rosas gigantes en la plaza de Potsdam, lugar que durante años se convirtió en el símbolo de la separación de las dos Alemanias.  Son flores de un tamaño entre un metro y tres y medio, de colores artificiales, que ocupan las fachadas, los estanques y las aceras, y que brillan en la oscuridad. De nuevo un éxito del artista berlinés, que a partir de ese momento creó un nuevo hito para los turistas que visitan la capital alemana.
En 2009 participa en la renovación de un barrio de la ciudad de Zittau, al que se denominará Künstlerviertel (distrito de los artistas), y donde Dott propone múltiples instalaciones que se sufragarán gracias al porcentaje que las constructoras deben destinar para el arte al realizar una obra. Este proyecto le dará en seguida una merecida fama internacional. Sergej Dott colaborará a partir de estos momentos con numerosos arquitectos, especialmente en Berlín, en la rehabilitación de edificios, a los que él dará su toque personal transgresor y divertido a través de esculturas y pinturas ubicadas en las fachadas.

Además de hacer esculturas e instalaciones, Sergej también es pintor y dibujante. Una de sus últimas series de obras sobre papel es la llamada “Tischdecken von Madonnen” (Manteles de madonnas). Se trata de unos coloridos dibujos semirrealistas y expresivos cercanos al expresionismo berlinés, en los que el espectador puede dejar volar su imaginación como ha volado la del artista. Un ejercicio de automatismo casi surrealista que refleja su propio inconsciente. El título de la serie nos lleva a hacer asociaciones entre lo espiritual y el banquete gastronómico, relaciones que acaban mostrando elementos iconográficos reconocibles de ambos temas en esos dibujos. Por otro lado, podríamos ver en estos trabajos un pequeño homenaje a pintores como Georges Braque o Pablo Picasso, quienes ya utilizaron los manteles como lienzo.

En la presentación de Sergej Dott en Espacio AVAart se cuenta además con una interesante sorpresa. Dott ha realizado una instalación ex profeso para la ocasión, que resume de forma perfecta las principales características de su obra: Humor acerado, crítica incisiva y una gran calidad artística.

Texto publicado originalmente en el catálogo de la exposición inaugural de Espacio AVAart, Gijón. Diciembre 2012

miércoles, 24 de abril de 2013

Mikel Arce en Espacio AVAart



Mikel Arce Sagarduy  

Nació en Bilbao en 1959
http://www.mikelarce.com

Mikel Arce estudia Bellas Artes en la Universidad del País Vasco y, al acabar la carrera, ingresa como profesor de la especialidad de audiovisuales de la misma facultad con solo 24 años. Durante los años 80 colabora como técnico y realizador de sonido en diversas películas entre las que destacan “El Amor Brujo” de Carlos Saura y “Mirindas Asesinas”, el debut cinematográfico de Alex de la Iglesia. Por entonces realiza también sus primeras videoinstalaciones. Desde 1995 es profesor titular de la materia “El Hecho Sonoro” en la Facultad de Bellas Artes de la UPV/EHU.

En 2002, fruto de sus investigaciones sobre la física del sonido, presenta en el Centro Cultural Montehermoso de Vitoria la instalación sonora Diapasónica 2’5. Se trata de una instalación multifónica con música, creada de forma matemática en base a 8 secuencias simétricas desarrolladas a partir de la combinación de cuatro diapasones y sus sonidos base.

En 2004 crea la escultura sonora *.WAV. Una instalación minimalista que busca hacer visible el sonido a través de un elemento plástico. En esta pieza apreciamos como el sonido se materializa para permitir contemplar sus formas. El agua es modelada o esculpida como si de un material constructivo se tratase. Una estructura mínima compuesta por 4 bandejas con líquido permite visualizar una composición secuenciada de frecuencias extremadamente graves. Un proyecto que lleva al espectador a reflexionar y que mediante un ejercicio de observación, consigue alcanzar la relajación de los sentidos. Esta obra se ha mostrado en diversos encuentros internacionales y ha obtenido el primer premio del festival de Bourges (Francia).

Siguiendo con sus instalaciones sonoras, en 2006 presenta A Bruit de Soufflé donde por primera vez en su escultura aparece el elemento humano. En este homenaje a la película de Jean Luc Godard “A bout de Souffle” (Sin Aliento), Arce ofrece un planteamiento más narrativo y nos conduce a sus recuerdos centrados en una playa. El artista ha grabado las respiraciones de dos personas y posteriormente las ha procesado mediante la amplificación de los sonidos más graves. De nuevo el sonido se materializará de forma visible; aunque, como decíamos, en esta ocasión se trata no ya de sonidos puros sino del sonido humano de la respiración. El medio elegido para que el espectador pueda percibirlo con sus ojos será la niebla artificial.

El trabajo más reciente de Mikel Arce lleva por título Mixomatosound y deviene un homenaje a la escultura cinética “Mixomatose”, creada por el escultor norteamericano Alexander Calder en 1953. Los móviles de Calder, como los bautizó el artista dadaísta francés Marcel Duchamp, presentan estructuras de formas orgánicas abstractas, suspendidas en el aire, que se balancean suavemente. A simple vista esta obra de Arce podría parecer uno de estos móviles, sin embargo el artista bilbaíno nos depara de nuevo una sorpresa: además de cinética, su obra es de nuevo sonora. En cada altavoz ha colocado unos sensores generadores de sonidos variables de tono e intensidad según los movimientos de las piezas.

Texto publicado originalmente en el catálogo de la exposición inaugural de Espacio AVAart, Gijón. Diciembre 2012


sábado, 13 de abril de 2013

Annette Besgen en Espacio AVAart, Gijón




Annette Besgen

Nació en Nideggen (Alemania) en 1958
http://www.annette-besgen.de

Annette Besgen estudió arte en la Universidad de Siegen, Renania del Norte-Westfalia, donde tras sus estudios colaboró en labores de investigación dentro del campo de la pintura. Tiene su estudio y su residencia en esta ciudad aunque recientemente haya abierto un segundo estudio en Berlín. Desde 1990 y gracias a la obtención de diferentes becas para artistas ha vivido en Roma, París (Cité Internationale des Arts) y Estados Unidos. Entre el 2003 y el 2004, fue becada por el Bemis Center for Contemporary Arts de Omaha, Nebraska, y la Pollock-Krasner Foundation de Nueva York para desarrollar su trabajo en aquel país. Ha ejercido la docencia en la facultad de Bellas Artes de la Universidad de Paderborn. 

El mundo real es el motivo de sus cuadros. Tal vez atraída por el sol del sur de Europa y las sombras que este provoca, Barcelona y Lisboa han ocupado el protagonismo de sus últimas series pictóricas. Y es que Annette se considera una pintora de la luz y de la sombra. En la ciudad del Tajo fija su mirada en los omnipresentes azulejos y en los viejos neones publicitarios, que ya en desuso, la pueblan. En la capital catalana, no detiene su mirada en los grandes monumentos, sino que pasea por las callejas hasta encontrar esos objetos en los que incide el sol mediterráneo para proyectar una sombra dura sobre el pavimento. Cercas ornamentales de hierro, paredes, suelos de azulejo y siempre la sombra constituyen el motivo que registra a través de su cámara fotográfica para luego, ya en el estudio, convertirlo en pintura.

La realidad se muestra inseparable de las sombras. Todo lo que arroja una sombra también debe existir de facto. Pero ella se centra no en el objeto sino en la inmaterialidad de la propia sombra. Un fenómeno al que le es inherente la temporalidad. Solo la apreciaremos de aquella manera en un momento específico, ya que el tiempo la transforma como hace avanzar las horas en el reloj de sol. Besgen disfruta analizando el paso del tiempo, deteniéndolo y dándonos conciencia de su paso. La cuidada elección a través de la instantánea de un motivo algo nostálgico, casi siempre trivial u olvidado, resulta asimismo importante.

El trabajo de esta excepcional artista se relaciona con los periodos temprano e intermedio del alemán Gerhard Richter; no obstante a ella podríamos considerarla más una pintora foto-realista. No tanto a la manera de Richard Estes, cargada de brillos y reflejos, sino más cercana a la del brooklynes Robert Nottingham con quien incluso comparte algunos motivos pictóricos como es el caso de los neones. Para realizar su trabajo, Besgen selecciona un fragmento de la realidad visible que fotografía ella misma y que será el que plasme en el lienzo de forma realista. Su análisis del misterio de las sombras y esa magia intemporal de sus cuadros nos recuerdan también la pintura metafísica de de Chirico. 

Los cuadros de Annette Besgen pertenecen a una artista que domina la técnica pictórica. A través de pinceladas imperceptibles crea imágenes llenas de magia que nos atraen y nos sorprenden. Podríamos afirmar que contemplar sus obras nos produce una impresión ambivalente de inquietud o calma, según la visión subjetiva de cada observador.

Txema Agiriano
Publicado originalmente en el catálogo de la exposición inaugural de Espacio AVAart. Diciembre 2012



jueves, 9 de junio de 2011

IRUNE JIMENEZ ORBEA en Blackbox

Imágenes sobre una ficción construida

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La artista Irune Jiménez Orbea (Bilbo, 1976), licenciada en Bellas Artes por la UPV/EHU, presenta en la galería Black Box de Bilbo la serie de fotografías “Un abismo de lo cotidiano”.

Black Box es una pequeña galería, dedicada en exclusiva a la fotografía, que dirigida por Ignacio Fernández “Teio” abrió sus puertas tímidamente a finales de 2010 en el degradado, pero emergente y activo barrio de San Francisco. Es un esfuerzo loable –crear un nuevo espacio para éste medio que muy pronto cumplirá 200 años– para el que el coleccionista privado de arte aún muestra absurdas reticencias en el momento de decidir la adquisición de una obra.

Las fotografías de Orbea, magníficamente presentadas sobre dibond y metacrilato a un tamaño de 120 x 80 cm, representan situaciones cotidianas con la pantalla del televisor como protagonista.

Hiroshi Sugimoto fotografía una película de cine completa con su cámara fotográfica haciéndola desaparecer. En la fotografía la pantalla cinematográfica aparece en blanco. De igual modo las imágenes de la pantalla televisiva de la artista bilbotarra han sido devoradas las unas por las otras presentando un blanco brutal que quema la propia imagen. Contemplando esta serie fotográfica viene a mi mente el recuerdo del filme “Videodrome”, de David Cronenberg, donde la televisión ejerce una seducción hipnótica sobre el espectador atrapándolo. Los personajes de las fotografías de Irune J. Orbea parecen estar justo en la fase previa.

A la manera del canadiense Jeff Wall en “Un abismo de lo cotidiano”, la artista ha realizado una minuciosa preparación de escenarios y actores. El resultado tiene un buscado carácter teatral. Todo es atrezzo. Para confirmar esta teoría, junto a la serie de fotografías, Orbea a colgado otra, impresa sobre lona y casi a modo de telón, que nos habla de su misterio. Un plató de fotografía donde están dispuestos focos, pantalla, escalera y donde incluso aparece la propia fotógrafa. Un trabajo fotográfico con una fuerte conexión teatral.

Txema Agiriano

publicado originalmente en Gara el 9 de junio 2011

miércoles, 4 de mayo de 2011

PABLO MILICUA


El collage artístico del Museo Efímero bilbaino de Pablo Milicua

Título: «El Museo Efímero de Bilbao».

Artista: Pablo Milicua, con las aportaciones de más de veinte artistas.

Fecha: Hasta el 27 de mayo 2011.

Lugar: Windsor Kulturgintza, Bilbo.

Pablo Milicua (Bilbo, 1960) ha utilizado su exposición en Windsor Kulturgintza de Bilbo para crear algo inusual. Es lo que él ha llamado «El Museo Efímero de Bilbao» del que se ha erigido director y donde han participado más de veinte creadores.

El artista es conocido especialmente por sus meticulosos collages de extraños paisajes imaginarios que entroncan con El Bosco y Brueguel, su pasión por lo kitsch y sus esculturas realizadas a partir de pequeños objetos rescatados de la basura en cercanía estética con Kippenberger, Franz West y, especialmente, Mike Kelley, en su serie «Memory Ware Flat».

Pablo Milicua hace aquí un doble juego. Por un lado, en su papel de comisario de una colectiva y, por otro, como director y artista creador, ha utilizado las obras de los artistas participantes como si fueran las piezas con las que compone sus collages y sus esculturas. Material de trabajo con el que construir la obra que ahora nos ofrece.

Actualmente residiendo en Madrid, Milicua tuvo ya dilatada experiencia en la creación y comisariado de exposiciones cuando dirigió su propia galería en la calle Correría de Gasteiz. Se llamó Casa Ubu, en evidente homenaje al padre del teatro del absurdo Alfred Jarry, precursor también del surrealismo y el dadaísmo. Quienes la conocieron la recuerdan con nostalgia.

En 1998 comisarió la exposición colectiva «Mutantes del Paraíso», en la Sala Amárica del Museo de Bellas Artes de Gasteiz. Planteada como una feria de las maravillas (o de los horrores), fluctuaba entre formas de wunderkammer, freak show y circo, teniendo como eje las ideas de objeto, colección y autorretrato. El «Museo Efímero de Bilbao» tiene en aquella su semilla, con la diferencia notable de que ahora el estribillo es la ciudad de Bilbo.

Para su proyecto Folk Archive, los británicos Jeremy Deller y Alan Kane, coleccionan arte popular británico, obras realizadas por artistas no profesionales. Mediante su archivo popular realizan una visión crítica hacia su país y el mundo del arte cargada de humor e ironía a través de objetos que, de no ser por Deller y Kane, jamás habrían entrado en los museos y galerías. «El Museo Efímero de Bilbao» posee grandes nexos con Folk Archive. A diferencia de Deller y Kane, Milicua trabaja mayoritariamente desde el arte «oficial», ya que, para crear con ironía y humor su visión escéptica del Bilbo post-Guggenheim, ha utilizado obras que sí están en el mercado del arte, pero que quedan totalmente a merced de su idea. De esta manera, mediante su disposición, una escultura de Oteiza ha cambiado su papel de escultura venerable a objeto decorativo.

Se podría visitar la exposición como una colectiva en homenaje a Bilbo. Podemos sorprendernos con las fotografías de personajes anónimos del Bilbo de los ochenta de Uribarri, seguir con interés el vídeo de la recreación del ascensor de Begoña de Txuspo Poyo o admirar la obra de reconocidos artistas como Carmelo Camacho, Morquillas, Roscubas, Sonia Rueda, Mabi Revuelta, etc. Aún así, el bacalao seco que preside el fondo de la sala, como si de un cristo se tratara, nos ayudará a volver a la realidad de este museo bilbaino.

Txema Agiriano

Publicado originalmente en Gara el 21 de abril de 2011

Pablo Milicua

Fernando Biderbost
Pablo Milicua
Jorge Oteiza
Felipe Uribarri